Se estima que el núcleo terrestre se encuentra entre los 4.000 y los 7.000 grados centígrados, una temperatura levemente superior a la de Murcia actualmente a media tarde.
Conocemos este dato porque, en 1953, el prestigioso geólogo norteamericano William Stradford descendió 100 metros por una gruta, donde pronunció su ya célebre tesis: “Me cago en Dios, aquí hace 7.000 putos grados.”
Este dato entró en conflicto con los estudios del geólogo polaco Nicholas Kristoff, que, tres años antes, en un experimento similar, había afirmado: “Me cago en Dios, aquí hace 4.000 putos grados.”
Se cree que nadie podría vivir a temperaturas tan extremas salvo, quizá, una expedición de alemanes borrachos, pero los científicos prefieren no mandarles al centro de la Tierra por miedo a que se acaben follando el instrumental.